La verdadera lucha es contra nuestra propia oscuridad

¿Alguna vez te has preguntado por qué es que te molesta tanto algo que dijo o hizo alguien más? ¿Por qué es tan fácil criticar las decisiones que toman los otros? ¿Por que nos enojamos tanto cuando el otro no hace lo que deseamos?

Simple y sencillamente por lo egoístas que podemos llegar a ser, ya que cuando caemos en estas situaciones es por que estamos viendo el problema afuera de nosotros y no nos hacemos conscientes de que lo hemos creado desde adentro.

Alguna vez te has preguntado: ¿Por que me esta pasando esto a mi?

Podría hablar del karma y extender este artículo con toda la explicación Budista, pero afortunadamente no es necesario, ya que con solo reflexionar en que toda acción conlleva a una reacción es suficiente.

Una de las 7 Leyes herméticas, menciona que toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa.

Y por eso es muy importante responsabilizarnos de lo que nos sucede en nuestra Realidad, ya que siempre es una consecuencia de todas las decisiones que tomamos anteriormente (aunque al ego no le guste).

Si estás experimentando en tu Vida una situación difícil y de Verdad deseas resolverla, llegó el momento de que hagas una profunda introspección y con total sinceridad contigo mismo recapitules, en que momento tu fuiste el creador consciente o inconscientemente de esa situación.

Te voy a contar un ejemplo muy literal de esta situación:

Recuerdo una ocasión en la que me encontraba molesta y desorientada porque tuve la oportunidad de vender unos  artículos electrodomésticos a una amistad cercana, hasta dando un plazo para el pago (yo muy buena onda), mismo que al llegar la fecha acordada de liquidar nunca fue efectuado.

Era de esperarse que me encontraba muy, pero muy molesta por esta situación ya que según yo, esto no debería de haberme pasado a mi.

Sentía que tenia todos los motivos para creerme la víctima de la situación.

Hasta que llego el día que de verdad quise comprender porque me estaba generando este problema, porque ya me estaba afectando que la otra persona no cumpliera su palabra.

Elevé mi rezo al cielo -pidiendo una señal- que literalmente llegó como un baldazo de agua helada.

A los 5 minutos después de pedir la señal, recibí un mensaje a mi celular de la tienda departamental a la que muchos años atrás yo había dejado de pagar esos aparatos. ¡Una deuda de la cual me había olvidado por completo!

Así de sorprendente. Así de mágico.

En ese momento comprendí, yo quería que me pagaron algo que yo no había pagado…
Ocurrió que hace algunos años utilice una de mis tarjetas de crédito para comprar artículos del hogar en una tienda departamental, desafortunadamente mi relación sentimental de ese momento se termino y aunque la deuda era de los dos, pasó a ser solo mía. Tristemente no pude con los pagos y no pagué la tarjeta de crédito.

Claro que una vez que dejé de hacerme la víctima de las circunstancias fue que pude hacer algo totalmente diferente con esa situación.

Me hice completamente responsable y acudí a la tienda departamental a finiquitar la deuda que había adquirido años atrás,  limpiando así mi historial crediticio.

Lo que inició como un problema desafortunado con una amistad, terminó siendo una grandiosa oportunidad para saldar una deuda que tenía conmigo misma.

Ahora se que solo somos víctimas de nosotros mismos y de lo que no queremos hacernos cargo.

Comentar Esta Publicación